Por Sergio «Cocoliche» Mansilla Alvarado

Director Revista Juego Limpio

El 17 de agosto de 2017, la Asociación de Fútbol Amateur de Puerto Montt celebró sus 100 años de vida. Hoy, con 108 años de historia, esa cifra se lee con facilidad, pero vivirla ha significado un enorme esfuerzo.

Han sido más de diez décadas de trabajo silencioso, de sacrificio y de compromiso de miles de jugadores, dirigentes, entrenadores, árbitros y familias que, generación tras generación, han mantenido vivo el fútbol amateur de nuestra ciudad.

Más que una organización deportiva, la Asociación de Fútbol Amateur de Puerto Montt forma parte del patrimonio histórico y cultural de nuestra comunidad. Desde 1917, el crecimiento del fútbol amateur ha ido de la mano con el desarrollo de Puerto Montt, convirtiéndose en un espacio de encuentro, identidad y pertenencia para miles de personas.

Por eso, en esta columna no quiero mirar hacia el pasado. La historia ya ha sido escrita por quienes dedicaron su vida a este deporte. Hoy quiero mirar hacia el futuro y proponer un nuevo sueño.

Un sueño que el fútbol amateur viene esperando desde hace muchos años.

Un complejo deportivo para el fútbol amateur

Nuestro fútbol ya no necesita solamente una cancha.

Necesita un complejo deportivo propio.

Un lugar que represente la verdadera casa del fútbol amateur de Puerto Montt.

Durante muchos años ese espacio lo constituyeron el Estadio Chinquihue y la cancha N.º 1 del Estero Lobos. Sin embargo, el crecimiento de la ciudad y las nuevas prioridades hicieron que esos recintos cambiaran de destino.

Ha llegado el momento de pensar nuevamente en el futuro.

Puerto Montt necesita un complejo deportivo que cuente con:

Un estadio con graderías.
Varias canchas auxiliares.
Gimnasio.
Camarines modernos.
Oficinas administrativas.
Sala de reuniones.
Biblioteca deportiva.
Museo o sala de trofeos.
Áreas para la formación de entrenadores y árbitros.

En definitiva, un recinto que se transforme en el verdadero centro neurálgico del fútbol amateur de Puerto Montt.

Un lugar donde jueguen nuestros niños, jóvenes y adultos.

Donde entrenen los clubes.

Donde se desarrollen campeonatos.

Donde se capaciten entrenadores y dirigentes.

Donde las familias vuelvan a reunirse cada fin de semana alrededor del deporte.

Y, sobre todo, donde comience a escribirse la historia del segundo centenario de nuestra Asociación.

Una inversión para toda la ciudad

Hoy la Asociación reúne aproximadamente 3.000 jugadores, desde niños de 10 años hasta adultos mayores que continúan practicando este deporte con la misma pasión de siempre.

Sin embargo, el crecimiento del fútbol amateur no puede seguir dependiendo únicamente del esfuerzo de los dirigentes y de los propios clubes.

Con frecuencia escuchamos a las autoridades afirmar que el deporte es la mejor herramienta para combatir la drogadicción, el alcoholismo, el sedentarismo y la delincuencia.

Estoy completamente de acuerdo.

Pero esas palabras deben transformarse en hechos.

No basta con entregar una cancha con césped sintético.

Los clubes necesitan instalaciones completas.

Necesitan camarines dignos.

Baños públicos.

Graderías.

Iluminación.

Espacios seguros para las familias.

No es justo que después de inaugurar una cancha se espere que sean los propios dirigentes quienes deban construir, con enormes sacrificios, toda la infraestructura restante.

El fútbol amateur no dispone de los recursos necesarios para hacerlo solo.

Invertir en deporte es invertir en el futuro

Cuando un niño encuentra un club que lo recibe con buenas instalaciones, entrenadores preparados y un ambiente sano, nace un sentido de pertenencia que muchas veces lo acompaña durante toda su vida.

El deporte forma hábitos.

Forma disciplina.

Forma respeto.

Forma identidad.

Y, sobre todo, forma mejores ciudadanos.

Cada peso invertido en infraestructura deportiva es una inversión en salud, educación, convivencia y prevención.

No debemos preguntarnos cuánto cuesta construir un complejo deportivo.

Debemos preguntarnos cuánto le cuesta a la sociedad no hacerlo.

Un compromiso de todos

Este desafío no corresponde únicamente a la Asociación de Fútbol Amateur.

Es una tarea compartida.

De las autoridades.

De las empresas privadas.

De los clubes.

De los dirigentes.

De los deportistas.

Y de todos quienes sienten que el fútbol forma parte de la identidad de Puerto Montt.

Cuando el deporte crece, toda la ciudad crece con él.

Ganamos en salud.

Ganamos en integración.

Ganamos en calidad de vida.

Ganamos en seguridad.

Ganamos en identidad.

Y, sobre todo, ganan nuestros niños y jóvenes.

La reflexión final

Hace 108 años un grupo de soñadores fue capaz de construir la historia del fútbol amateur de Puerto Montt.

Hoy nos corresponde a nosotros construir su futuro.

El sueño ya está planteado.

Ahora necesitamos la voluntad de hacerlo realidad.

Porque los pueblos que invierten en deporte no solo construyen estadios.

Construyen oportunidades.

Construyen comunidad.

Construyen futuro.

Y como siempre he sostenido:

«El deporte es la mejor vacuna para la salud, la educación y el futuro de nuestros niños.»

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